Los cosméticos son como la ropa, no puedes utilizar la misma en invierno y en verano: con la llegada del frío llenarás tu armario de jerseys, abrigos y botas que después sustituirás por vestidos, shorts y sandalias. Pero aun así, siempre habrá básicos que no podrán faltar durante todo el año, como ese vestido negro o esa camisa blanca.

Lo mismo ocurre con la rutina facial, debemos ir adaptando los cosméticos a las necesidades de nuestra piel. A pesar de ello, hay algunos productos que pueden servirte de comodín y que no deberían faltar nunca en tu neceser.

¿Cuándo tengo que cambiar mi rutina facial?

Actualmente hay una tendencia creciente hacia un uso excesivo de cosméticos. Queremos utilizarlo todo: las últimas novedades, lo que nos recomienda una amiga, lo que utiliza nuestro Youtuber favorito, lo más comentado en Instagram…

Lejos de estar cuidando nuestra piel, lo que estamos haciendo es saturarla con productos que probablemente no necesita. Así que mi consejo es el siguiente: no varíes tu rutina facial si no tienes un objetivo definido.

No varíes tu rutina facial si no tienes un objetivo definido

Puede sonar muy abstracto, pero como con todo, la clave para obtener resultados es focalizar una meta y trabajar para llegar a ella. Piensa qué aspectos quieres mejorar de tu piel y elige los cosméticos adecuados que te ayuden a lograrlo.

Algunas situaciones en las que deberías replantearte tu rutina facial

A continuación te muestro algunas situaciones que pueden hacer variar las necesidades de tu piel:

Cambio de estaciones

Durante el año, nuestra piel se va a ver expuesta a diferentes condiciones climatológicas que en mayor o menor medida repercutirán en su salud.

En verano el aumento de las temperaturas y del grado de exposición solar va a provocar una mayor predisposición a la deshidratación de la piel.

Nuestra rutina deberá ir enfocada a incrementar la fotoprotección, evitar la pérdida de agua transepidérmica y valorar la suspensión de determinados activos cosméticos como pueden ser los retinoides.

En invierno por el contrario, el abuso de calefacciones así como el contraste de temperaturas entre interiores y exteriores puede contribuir al aumento de sequedad de la piel.

En este caso, nuestra rutina irá encaminada a reparar la barrera cutánea; y será el momento idóneo para comenzar a utilizar (o retomar) ingredientes cosméticos más potentes.

Otro aspecto que se verá influenciado por las diferentes épocas del año será la textura de los productos que utilicemos: en días calurosos o muy húmedos, probablemente optemos por formulaciones más ligeras que no aporten sensación de pesadez en el rostro.

Zona geográfica

El lugar en el que vives o el destino al que viajes también van a condicionar tu rutina facial.

Es muy frecuente pasar esto por alto sobre todo cuando nos vamos de vacaciones. Acostumbramos a seguir con los mismos productos que utilizábamos en casa y en muchas ocasiones podemos apreciar que no están actuando de la manera que esperábamos. Lo que está ocurriendo es que hemos cambiado el escenario en el que se encontraba nuestra piel sin haberlo valorado.

Así por ejemplo, en zonas extremadamente secas va a ser imprescindible aumentar la hidratación de la piel y en zonas húmedas, necesitemos emplear cosméticos matificantes que controlen los brillos.

Épocas de estrés

¿Quién no ha pasado por etapas de estrés laboral o personal? En ocasiones no somos conscientes, pero acaban afectando a nuestra salud y también a nuestra piel.

Ya sea por falta de tiempo o por pereza, descuidamos la dieta, el ejercicio físico, las horas de sueño… Y todo ello hará que nuestro rostro se vea apagado, apareciendo incluso imperfecciones y granitos.

En este caso, no bastará sólo con utilizar los cosméticos adecuados para tratar estos “problemas” puntuales, sino que deberemos volver cuanto antes a un estilo de vida saludable.

Irritación provocada por algún cosmético

¿Has empezado a utilizar un producto nuevo en tu rutina pero te ha provocado irritación? En este caso, lo que deberías hacer es suspender su uso y adoptar una rutina minimalista en la que predominen los activos calmantes y antiinflamatorios.

Como ves, numerosas situaciones pueden hacer que tengas que adaptar de nuevo tu rutina facial. Pero a pesar de ello, existen ciertos productos básicos que puedes mantener, y que al igual que el vestido negro, te serán de ayuda en más de una ocasión.

Los básicos que deben formar parte de tu neceser

A continuación te mostraré lo que yo considero básicos imprescindibles en cosmética, que servirían para mantener la piel sana (sin mayores pretensiones) en casi cualquier situación.

Un limpiador suave, sin perfumes, que te permita eliminar el maquillaje y las impurezas de tu rostro pero sin agredir la barrera cutánea.

Ejemplos: aceite limpiador de Ceramol o gel limpiador sensibio de Bioderma.

Limpiadores suaves

Un sérum hidratante que te ayude a restablecer los niveles de agua en la epidermis. Debido a su textura ligera, escoger un sérum en lugar de una crema te permitirá añadir otro producto complementario si fuera necesario, o aplicarlo sólo en caso de preferir un producto ligero.

Ejemplos: sérum hydrabio de Bioderma o sérum aqualia therma de Vichy.

Sérums hidratantes

Un fotoprotector de amplio espectro, textura ligera, oil free, sin color y sin perfumes. Escogiendo un protector solar con estas características, aumentas la probabilidad de que poder utilizarlo en diferentes situaciones.

Ejemplos: Fusion fluid de Isdin o Heliocare oil free de Cantabria Labs.

Protectores solares

Una crema reparadora que te ayude a restaurar la barrera cutánea en caso de ser necesario. En este caso, opta por una que sea rica en ceramidas y ácidos grasos que le ayuden a tu piel a recuperar los lípidos perdidos, y activos calmantes que alivien el picor.

Ejemplos: Ceramol Beta o Cicaplast de la Roche-Possay

Cremas reparadoras

Conclusiones

Evidentemente, sólo con estos básicos no vas a tener una rutina facial completa si lo que buscas son resultados antiedad. Para ello, probablemente necesites añadir antioxidantes, transformadores y optimizadores que te permitan alcanzar o acercarte más a tu objetivo.

Pero lo que sí que puedes conseguir seleccionando los básicos adecuados es tener una piel sana y cuidada.

¿Qué básicos no pueden faltar en tu neceser?