La vitamina C (también llamada ácido ascórbico) es una vitamina hidrosoluble (se disuelve en agua) imprescindible para que nuestro organismo pueda llevar a cabo muchas de sus funciones fisiológicas, prevenir enfermedades y en definitiva, mantenerse sano.

El ser humano no puede sintetizarla ni almacenarla, por lo que necesitamos un aporte diario a través de la dieta con alimentos como el kiwi, el mango, fresas, cítricos y algunas hortalizas y verduras como la coliflor y las espinacas.

Pero en cuanto a los efectos beneficiosos de la vitamina C sobre la piel, estos van a ser mucho mayores mediante su aplicación por vía tópica que a través de la alimentación.

Beneficios de la vitamina C para la piel

La vitamina C es uno de los activos más empleados en cosmética para luchar contra el envejecimiento facial por todas las propiedades que tiene:

  • Es un potente antioxidante. Posee acción protectora contra los daños causados por los radicales libres.
  • Estimula la síntesis de colágeno y elastina, proteínas esenciales para el mantenimiento de firmeza y elasticidad de la piel.
  • Actúa como despigmentante al inhibir la tirosinasa, que es la enzima encargada de catalizar la producción de melanina.
  • Iguala el tono de la piel, al disminuir el exceso de melanina y aporta luminosidad.
  • Alivia y calma irritaciones gracias a su capacidad de inhibir la respuesta inflamatoria.

El envejecimiento de la piel es inevitable y progresivo, pero existen muchos factores que lo aceleran. Pues bien, la vitamina C, gracias a su poder antioxidante, es capaz de frenar este envejecimiento prematuro. A continuación te explicaré brevemente cómo lo hace.

Cómo ejerce la vitamina C su poder antioxidante

Seguro que has escuchado miles de veces que la vitamina C, gracias a su poder antioxidante, es capaz de luchar contra los radicales libres pero… ¿qué significa esto realmente?

Los radicales libres se originan constantemente en nuestro organismo como resultado de las reacciones biológicas que tienen lugar en nuestras células

Sin entrar en muchos detalles, los radicales libres son moléculas que tienen un electrón desapareado (cuando lo normal en la mayoría de las sustancias presentes en el organismo es que estén apareados, pues es la forma en la que van a ser estables químicamente).

Ese electrón desapareado va a provocar una inestabilidad química, pues la molécula reaccionará con otra para “robarle” el electrón que le falta, convirtiéndose ésta ahora en un radical libre y generando una reacción en cadena.

Nuestro organismo dispone de medios para defenderse de estos radicales libres, pero cuando no existe un equilibrio entre la producción de radicales libres y la eliminación de los mismos se produce estrés oxidativo.

Si esto ocurre de una manera prolongada en el tiempo, se origina un cambio estructural en la célula que acelera el envejecimiento y la apoptosis (muerte celular).

En la piel esto se traduce en una disminución de colágeno, elastina y ácido hilaurónico, favoreciendo la pérdida de firmeza, de elasticidad y la deshidratación. Como estarás imaginando, se crea el escenario perfecto para la aparición de las tan temidas arrugas y líneas de expresión.

Es inevitable la producción de radicales libres en el organismo, pero existen factores que pueden provocar un aumento de los mismos: ansiedad, fatiga, nutrición, tabaco, exposición solar, contaminación…

Y aquí es donde entra a formar parte la vitamina C, pues se va a encargar de ceder electrones a los radicales libres, frenando así la reacción en cadena. Este es el motivo por el que los antioxidantes son tan efectivos en las rutinas antienvejecimiento.

Cosméticos con vitamina C, ¿son todos iguales?

La clave para evitar el envejecimiento prematuro de la piel está en adquirir hábitos de vida saludables, incorporar antioxidantes en la dieta y utilizar cosméticos capaces de protegernos de los radicales libres.

Dentro de los cosméticos, el ingrediente estrella es la vitamina C. La encontrarás en mascarillas, serums, cremas, lociones limpiadoras, tónicos, ampollas… Deberás seleccionar el adecuado para tu piel porque no todos estos productos incorporan el mismo tipo de vitamina C ni en la misma concentración.

Pero no todo son buenas noticias. La vitamina C pura se oxida con mucha facilidad al entrar en contacto con el aire, la luz y el calor, disminuyendo así su eficacia. Esto hace que sea tremendamente inestable, difícil de formular y que además requiera condiciones especiales de envasado (recipientes de cristal opacos son los que mejor van a conservar sus propiedades).

Por otra parte, la vitamina C pura debe ir formulada a un ph ácido (3.5) y a una concentración de entre el 10 y el 20% para conseguir ejercer sus efectos sobre la piel.

Debido a esto surgieron otros derivados de la vitamina C, no tan efectivos pero sí más estables, y que encontrarás en muchos productos cosméticos:

  • Ascorbil glucósido (derivado hidrosoluble).
  • Ascorbil palmitato (liposoluble, menos irritante y más estable, pero también menos efectivo).
  • Magnesio ascorbil palmitato (hidrosoluble, no irritante y más estable que la vitamina C, pero requiere concentraciones altas para ejercer su efecto).
  • Fosfato de ascorbilo (derivado hidrosoluble más estable pero menos potente que el ácido L-ascórbico)
  • Ascorbato de tetrahexidecilo (derivado liposoluble y con gran estabilidad química).

Otra opción sería formular la vitamina C pura en liposomas para mantener sus propiedades, o utilizar sistemas de envasado monodosis que eviten la oxidación del producto.

Cómo incorporar la vitamina C a tu rutina de cuidado facial

Lo primero que debes saber es que la vitamina C es apta para todo tipo de pieles y para todas las edades. Pero esto no significa que puedas usar cualquier tipo de vitamina C.

Como ya te comenté, el ácido ascórbico debe ir formulado a pH ácido para que no pierda eficacia. En estas condiciones, y si además se trata de concentraciones elevadas, puede producir irritación. Por eso en pieles sensibles por ejemplo, sería más recomendable el uso de derivados, que aunque son menos potentes, son también menos irritantes.

¡Atención! Una ligera sensación de hormigueo es normal las primeras semanas de uso. Y es recomendable evitar su aplicación en el contorno de los ojos.

¿Y cuándo la aplico?

Dependerá de los efectos que busques y de los activos que formen parte de tu rutina facial.

Lo ideal es aplicarla por la mañana para proteger la piel de los radicales libres generados por los factores mencionados antes (contaminación, radiación solar, tabaco, fatiga…).

Pero si lo que buscas en estimular la síntesis de colágeno, puedes incorporarla a tu rutina nocturna.


Lo que debes saber

La vitamina C no mancha la piel, lo que si ocurre es que al oxidarse puede manchar el poro. Por eso es muy importante limpiar bien la cara todos los días y realizar una exfoliación semanal.

La vitamina C no es incompatible con el sol, al contrario, ayuda a proteger nuestra piel del daño oxidativo. Pero es cierto que yo no recomendaría su utilización antes de largas exposiciones al sol, por ejemplo antes de ir a la playa, por estos motivos:

  • El pH ácido al que se formula puede irritar la piel y hacerla más sensible a la exposición solar.
  • Se oxida con la luz solar y pierde efectividad.

En estos casos, mi recomendación es aplicarla después para reparar el posible daño originado.

Ampollas de vitamina C, ¿por qué están tan de moda?

Para terminar este post quiero hablarte sobre las ampollas de vitamina C y el motivo por el que se han vuelto tan populares.

Lo que caracteriza a este producto cosmético es su sistema de envasado y de formato monodosis. Se trata de pequeñas ampollas de cristal topacio, que se rompen y se aplica su contenido dentro de las 24 horas siguientes.

Este sistema permite conservar las propiedades de la vitamina C en perfectas condiciones hasta el momento de su utilización.

Un serum o crema sin un sistema adecuado de cierre, puede oxidarse muy fácilmente, pues estará en contacto con el oxígeno cada vez que lo abras para utilizarlo.


Cómo usarlas


Se aplican de la misma forma que el resto de cosméticos que incorporan vitamina C en su formulación, mejor por la mañana y con la piel perfectamente limpia y seca.

Muchas ampollas llevan en su composición Factor de Protección Solar, por lo que no tendría sentido emplearlas de noche.

Tras su aplicación, debes esperar 10 o 15 minutos para que se absorba por completo antes de continuar con tu rutina.

Muchas de las ampollas de vitamina C del mercado incluyen activos hidratantes y reafirmantes (como son los proteoglicanos) o nutritivos (como la vitamina F). Es por eso que, dependiendo de las necesidades de tu piel, puede ser que tu rutina facial ya sea completa con el uso de las ampollas y el protector solar.

¿Las ampollas de vitamina C sustituyen al serum?


Una de vosotras me preguntaba a cerca del uso de las ampollas de vitamina C en lugar del serum, así que intentaré aclarar este punto 🙂

Creo que el exceso de información en las redes y la gran variedad de productos de cuidado facial que existe actualmente en el mercado está originando cierta confusión.

Un serum no es más que un cosmético con una alta concentración de activos y una textura ligera y fluida que le permite penetrar en capas más profundas de la piel. Este es el motivo por el que se aplica después del limpiador y antes de las cremas.


Las ampollas de vitamina C también llevan el activo principal en altas concentraciones, y por el pH al que van formuladas y por su textura líquida también se aplican con la piel limpia para asegurar que se absorban y actúen correctamente. En otras palabras, no son un serum propiamente dicho pero actúan de la misma manera.

Así que mi consejo es que adoptes una rutina facial minimalista sin pretender introducir demasiados activos en tu rutina. De este modo evitarás interacciones entre ellos y también la posible irritación de tu piel.

Para tener una piel sana y bonita no hace falta invertir en miles de productos, no es lo más sensato ni lo más recomendable.

Lo único imprescindible es saber lo que necesita tu piel

No dudes en contactar conmigo o dejar tus dudas en los comentarios, estaré encantada de ayudarte 🙂

Bibliografía

Paredes F., Roca J.J. (2002). Influencia de los radicales libres en el envejecimiento celular. [Versión electrónica]. Vol 21 (7). 96-100

www.martiderm.es (01-10-2019)